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Razones por las que podrías ser un adicto a tu trabajo

Te daremos diez razones. Si te ves reflejada con una de ellas o con todas, tendrás que evaluar tu escala de valores.

Estás agotada, tu rutina te tiene a mal traer y aunque sabés que le dedicas mucho tiempo a tu trabajo y quisieras poner un freno, por alguna razón siempre postergas tus actividades, tu entretenimiento y hasta tus vacaciones. ¿Querés saber si sos una adicta a tu trabajo? Respóndetelo vos misma.

Si después de las ocho horas de oficina te proponen terminar un informe en tu casa y lo tomás, entonces claramente no sabés decir que “no” y eso se traduce en que no podés cortar en un horario prudencial. También te suele pasar que aunque estés más que cansada, siempre encontrás una excusa para retomar las tareas y postergar el descanso.

Aun cuando estás durmiendo, o en la ducha, vas con tu celular a todos lados y bajo cualquier circunstancia respondés, por si es tu jefe. Si alguien quiere hacerte ver que estás dedicándole más tiempo a tu trabajo que a tu vida personal, tu respuesta termina por apartar a estas personas de tu lado.

Cuidás tanto tu trabajo que incluso no podés delegárselo a otra persona, ni siquiera para liberarte en el horario que tenés que retirar a tus hijos del colegio. Otra característica de los adictos al trabajo es que son los últimos que se van, resignando todo aspecto de su vida social con el fin de terminar la labor del día o adelantar algo de mañana.

Ya cruzando una frontera importante, muchas de las personas que sufren la adicción laboral se consideran exitosas y no admiten un fracaso, más en su lista de amigos no existen los afectos sino las alianzas y todas las uniones en las que prevalecen las negociaciones a futuro.

Si al menos un punto de todo lo mencionado refleja tu conducta, sería bueno que empieces por identificar si eso es lo que realmente te hace feliz.

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