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Menospausia y Piel

La vida de la mujer se encuentra marcada por una serie de períodos fisiológicos muy bien determinados (pubertad, embarazo, climaterio, senectud) que se asocian a profundos cambios físicos y psíquicos. La menopausia se define como la cesación permanente de la menstruación. Conviene diferenciar este término del climaterio o perimenopausia, que hace referencia a un período mucho más amplio, que se extiende desde el momento en que la ovulación empieza a experimentar alteraciones o irregularidades hasta que desaparece por completo.

MENOPAUSIA Y EDAD

La menopausia es un proceso biológico y fisiológico, de marcada relevancia en la vida de la mujer. Se localiza aproximadamente entre los 45 y los 55 años en el 65-70% de las mujeres. 

La esperanza de vida ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. La expectativa de vida promedio actual de las mujeres españolas es de 81 años, por lo que se estima que muchas mujeres pueden vivir hasta un tercio de sus vidas en estado posmenopáusico. De ahí la importancia de conseguir que las alteraciones que se desarrollan durante este período, todas ellas fisiológicas, se inicien lo más tarde posible, sean lo menos intensas y sintomáticas y, en consecuencia, permitan una buena calidad de vida de la mujer.

CAMBIOS

La mayoría de los cuidados destinados a la mujer que alcanza el climaterio van dirigidos a las alteraciones óseas y cardiovasculares. No obstante, la piel también sufre cambios significativos en esta etapa de la vida. La deficiencia estrogénica subsecuente provoca una serie de cambios orgánicos que incluyen un descenso del colágeno cutáneo y un envejecimiento de la piel.

PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS ASOCIADOS A LA MENOPAUSIA

La piel está regulada por las hormonas (estrógenos), y éstas tienen una influencia decisiva sobre el grosor de la piel, su hidratación, su pigmentación y la regulación de la cantidad de sebo. Además favorecen la renovación de las células de la dermis y estimulan la síntesis de las fibras de colágeno y elastina de la epidermis para una mejor elasticidad de la piel. En la menopausia, la disminución de la producción de estrógenos provoca una aceleración del envejecimiento. Sabemos que existen dos tipos fundamentales de envejecimiento cutáneo: extrínseco e intrínseco: 

Envejecimiento extrínseco

Algunas radiaciones, como los rayos infrarrojos y sobre todo los ultravioleta, desempeñan un papel primordial y principal (fotoenvejecimiento), aunque no debe olvidarse el importante papel que desempeñan los hábitos de la conducta diaria habitual, como el tipo de dieta o el consumo de tabaco, alcohol o drogas.

Envejecimiento intrínseco

Podemos distinguir varios subtipos:

  1. Cronológico, paralelo al paso del tiempo, en consecuencia imparable;
  2. Genético, en el que influye como factor decisivo el fototipo cutáneo y puede conducir a envejecimiento prematuro;
  3. Catabólico, en clara relación con enfermedades crónicas intercurrentes y debilitantes, como diversas infecciones y cánceres;
  4. Gravitacional, en relación con la fuerza de la gravedad, y
  5. Endocrino u hormonal, el que se analiza aquí, por disfunción o supresión de algunos sistemas u órganos elaboradores de hormonas (ovarios en la mujer, testículos en el hombre, tiroides en ambos sexos).

En relación con el envejecimiento cutáneo hormonal en la mujer, ante todo hay que destacar que los avances obtenidos en los últimos años en el conocimiento sobre la menopausia y el climaterio han permitido disminuir el número, la frecuencia y la intensidad de sus síntomas pero, en cualquier caso, siguen encontrándose algunos cambios cutáneos y la presencia de receptores cutáneos estrogénicos es imprescindible para que dichos síntomas se expresen

Alteraciones morfológicas

Se constata disminución del grosor de la epidermis en relación directa con un menor recambio celular, y atrofia dérmica, consecuencia de la disminución de la cantidad de colágeno (el grosor de la piel está directamente relacionado con la cantidad y calidad de colágeno que ésta contiene).

Asimismo, se produce una disminución de las fibras elásticas, que condiciona secundariamente otro dato trascendente en el devenir estético de la piel de la mujer menopáusica, como es el aumento de las arrugas y los pliegues cutáneos en general. También aparecen distrofias ungueales, en forma de estriaciones, surcos y uñas frágiles, e hiperpigmentación facial, en grado muy variable, dependiendo del fototipo y la exposición a la radiación ultravioleta.

Menopausia y colágeno cutáneo

La disminución del colágeno dérmico es el factor más importante en la patogénesis de la atrofia cutánea y el dato más significativo del envejecimiento cutáneo hormonal. Parece ser un fenómeno relacionado con la edad, pero también estrogenodependiente, es decir, en clara relación con el hipoestrogenismo posmenopáusico

Fuente: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-alteraciones-dermatologicas-menopausia-13053072