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El frío aumenta la presión arterial, el colesterol y los coágulos sanguíneos

Está comprobado que el frío tiene una gran incidencia en las enfermedades cardiovasculares y por ello en esta época son particularmente necesarios los cuidados.

Un estudio publicado en el North American Journal of Medical Sciences concluye que la incidencia de las enfermedades cardiovasculares varía según la estación del año y aumenta durante los meses de más frío.

Las bajas temperaturas activan el sistema simpático nervioso y aumentan la secreción de las catecolaminas, hormonas responsables del incremento de la frecuencia cardíaca y, por tanto, del gasto cardíaco. Esto provoca un cambio en la composición sanguínea, aumentando la presión arterial, el colesterol y el fibrinógeno en sangre, una proteína responsable de la formación de coágulos. Por lo que el incremento de la presión arterial y el colesterol, junto con una vasoconstricción de las arterias coronarias y de los vasos del cerebro provocada por el frío, puede desencadenar un infarto de miocardio o accidente cerebrovascular (ACV) , dependiendo de la zona obstruida.

Esta condición se agrava cuando existen además factores de riesgo cardiovascular o un estilo de vida insano (aquel que incluye el hábito de fumar, falta de actividad física o facilidad para contraer infecciones, entre otros). El frío disminuye las defensas del organismo y reduce la capacidad de respuesta ante cualquier complicación.

Cambio de hábitos durante el invierno

El aumento de los factores de riesgo provocados por el frío se ve acentuado por un cambio en los estilos de vida durante la época invernal, como la falta de cualquier tipo de actividad física y el aumento de grasas en la alimentación. La ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas provoca que se acumule una mayor cantidad de sangre en el estómago durante la digestión. Esto conlleva una reducción del riego sanguíneo en otras partes vitales del organismo, como el corazón o el cerebro, lo que aumenta el riesgo de padecer una angina de pecho o un infarto, especialmente aquellas personas que presentan elevados niveles de colesterol y que ya han padecido o padecen una enfermedad cardiovascular.

Ante esta evidencia, se aconseja que en invierno tratemos de:

– mantener una dieta saludable y rica en vitamina D, para disminuir riesgo de hipertensión y diabetes

– controlar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, causantes del incremento del colesterol en sangre

– evitar los cambios bruscos de temperatura y abrigarnos bien

– practicar ejercicio físico al menos unos 30 minutos al día.

También podés controlar estos factores de una manera natural con nuestra línea específicamente elaborada para contrarrestar la hipertensión, el colesterol y los triglicéridos, ayudando a tu corazón a mantenerse saludable.

 

Fuente: fundaciondelcorazon.com

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